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 Hace 81 años se registró el Primer accidente aéreo en la historia del Chocó 26/04/2018

Hace 81 años se registró el Primer accidente aéreo en la historia del Chocó

El Hidroavión Sikorsky S-38 de la SCADTA con matrícula C-46 y bautizado con el nombre de ‘von Krohn’ se accidentó el 10 de marzo de 1934, mientras realizaba su ruta Buenaventura (Valle) – Andagoya (Chocó) – Quibdó (Chocó) – Cartago (Valle) – Medellín (Antioquia).

Por : Gonzalo Dìaz Cañadas

El bimotor anfibio y con capacidad para ocho pasajeros, había realizado su ruta hasta Quibdó, desde donde había partido a las 9:30 am hacia Cartago y para posteriormente seguir a Medellín, con su tripulación conformada por el capitán Hans Walter Geck (piloto alemán con más de  500,000 kilómetros volados sobre Colombia), el mecánico Ernst Jahnke (alemán), y los pasajeros Alexander Notz (alemán), Julio Cesar Zúñiga (contador de la Intendencia del Chocó) y Newton C Marshall (gerente de la compañía minera Chocó-Pacífico).

El hidroavión transportaba una remesa en oro valorada en aquella época en $30.000, además del correo aéreo.

El hidroavión se accidentó en su ruta Quibdó-Cartago, en una zona selvática y de difícil acceso. A pesar de los grandes esfuerzos por encontrarlo, no se tuvieron noticias de este hasta después de 24 días, cuando el único sobreviviente llegó a la pequeña población de Betania en  el departamento del Valle, acompañado por un grupo de guaqueros (buscadores de tesoros indígenas), quienes lo habían encontrado a las orillas del río Uribe, un afluente del río Sipí en el Chocó.

Fueron muchas las historias que se tejieron alrededor de este accidente, y en particular por la demora en tener noticias de lo ocurrido, y por el tesoro en oro que transportaba. La oferta de una gran recompensa a quien diera información del paradero del avión, tanto por parte de la compañía minera, como de la Scadta, generó una gran cantidad de versiones, en la que muchos cazadores de fortunas se aparecieran con informaciones falsas, pretendiendo reclamar las recompensas. Las versiones e información que se publicaba en la prensa en aquellos momentos eran totalmente contradictorias.

Luego de 24 días de búsqueda, el 5 de abril, llegaron a la población de Betania (Valle) el grupo de guaqueros con Newton C Marshall, gerente de la compañía minera Chocó-Pacífico y único sobreviviente del avión accidentado. Los guaqueros se habían encontrado el 21 de marzo con  Marshall, cuando este vagaba completamente agotado por las orillas del río Uribe. Marshall se encontraba en muy malas condiciones por el largo tiempo que había estado perdido en la selva, alimentándose de frutas y peces, en un lugar cercano al avión accidentado.

Los guaqueros lo llevaron a su campamento con el fin que se recuperara un poco, luego se desplazó con ellos hasta donde estos habían encontrado  el cuerpo de un hombre ahogado, muy cerca del punto confluencia del río  Uribe con el caudaloso río Sipí. Marshall reconoció que el cuerpo correspondía al del piloto Geck.

En realidad el avión se precipitó a tierra en el departamento del Chocó, cerca al río Sipí, un afluente del río San Juan, durante un vuelo en malas condiciones climáticas. En el momento del accidente murió el pasajero Julio Cesar Zúñiga, y el pasajero alemán quedó muy gravemente herido. El piloto y copiloto quienes sufrieron menores heridas, salieron del avión que había quedado completamente destrozado y ante el estado de gravedad del pasajero alemán y de las lesiones de Marshall, se dirigieron hacia el río en busca de ayuda.

El piloto y el mecánico perecieron ahogados en su intento de pasar el caudaloso río. El pasajero alemán gravemente herido y sin poder comunicarse con su compañero de infortunio por su barrera idiomática, murió a los pocos días. Con la muerte del alemán y sin tener noticias del piloto y  mecánico, Newton C Marshall bastante herido y agotado, se decidió internar en la selva hacia el río, en busca de ayuda. Deambuló cerca del avión por varios días, hasta que el día 21 de marzo se encontró con un grupo de guaqueros a orillas del río Uribe. Estos lo socorrieron y lo llevaron a su campamento en donde luego de una corta recuperación, se desplazaron caminando por la espesa selva hacia la hacienda Garrapatas y  luego a Betania en el departamento del Valle a donde llegaron el 5 de  abril, en una larga jornada por la selva. De allí se trasladaron por  carretera al municipio de Bolivar en el Valle desde donde se pudieron  comunicar por telégrafo.

En el lugar del accidente habían permanecido algunos de los guaqueros cuidando el valioso cargamento de oro. Las comisiones que llegaron posteriormente, dieron sepultura a los cuerpos de las víctimas en el lugar del accidente, dado la dificultad de movilizados a un lugar de  fácil acceso y debido a su total estado de descomposición.

Luego de recuperado el tesoro y algunas partes del avión, los seis guaqueros de nombres Reinaldo Echeverri, Justo Arlas, Jesús Ocampo, Noel Jaramillo y  Alejandro Arango recibieron el 26 de abril de 1934, una recompensa de ochocientos sesenta y seis pesos con sesenta y seis centavos, además de la gratificación que ofrecía la Scadta.

Esta hazaña fue publicada en un boletín” Odisea en las Selvas del Chocó “. también fueron conocidos posteriormente un conflicto jurídico derivado entre la compañía minería Choco Pacifico y el medico que atendió al herido por sus honorarios, litigio que llego hasta el propio Tribunal del Valle del Cauca.

 

EL TIEMPO, domingo, Abril 8 – 1934                      

Quienes fueron  las victimas

Como se desprende de las informaciones anteriores, son tres las victimas en el siniestro del Von Krohn: el piloto Walter Geck, uno de los más expertos aviadores al servicio de la Scadta, quien había hecho el mayor recorrido, después del mayor Boy, en Colombia; el señor E. Jahnke, mecánico y radiotelegrafista del bimotor, y el señor Julio César Zúñiga Ángel, uno de los pasaderos, nacido en Quibdó en el año de 1882. Era hijo de don Gonzalo Zúñiga, natural de Popayán, y de doña Felicia Ángel de Zúñiga, distinguida dama de Quibdó. Hizo estudios de comercio en  Estados Unidos, de donde regresó al país después de obtener su grado.

Fue capitán de puerto de Barranquilla durante largo tiempo, En 1923 contrajo allí matrimonio con la señora doña Josefina Conde de Zúñiga. En  Quibdó, donde residía últimamente, desempeñó cargos de importancia, pues en repetidas ocasiones fue miembro del consejo municipal, miembro del consejo administrativo de la Intendencia del Chocó, administrador  general del tesoro de la misma, profesor de varias asignaturas en el  colegio Carrasquilla y alcalde de Quibdó, donde fundó la primera planta  de hielo que ha venido funcionando y estableció el primer salón de  espectáculos en la capital de la Intendencia. Tenía varios hermanos, entre ellos los señores Gonzalo e Ibrahian Zúñiga y doña Felicia Zúñiga  de Rey. Su trágica desaparición cubre de luto muy respetables hogares de la Intendencia del Chocó.